
La obra
Una madriguera que crece.
El Topo II retoma la primera madriguera y la agranda. Sigue la cocina a la vista, el mostrador como escena y la gráfica de la marca, pero el local ya no es solo un punto de venta. En planta baja conviven la atención, la producción y un depósito amplio, pensado también como base si más adelante la sucursal centraliza mercadería.
Arriba hay un sector de trabajo aparte, para que la gestión no ocurra detrás del mostrador. Detalles curvos, volúmenes distintos, jardineras y la luz continua le dan al interior una identidad propia sin soltar el universo de El Topo. En 385 m² el local pasa de sucursal a pieza de infraestructura: atender, producir, guardar y administrar en la misma dirección.
Galería







Decisiones del proyecto
Planta baja: atención, cocina abierta y un depósito preparado para crecer con la marca.
Planta alta: un sector administrativo separado de la operación diaria.
Conservar lo propio. Transformar lo necesario.
El proyecto empieza por entender lo que ya existe. Contanos dónde está, qué programa tiene y en qué momento se encuentra. Respondemos cada consulta personalmente, desde el estudio en Buenos Aires.


